25 Jun 2020

El precio de industrializar los sistemas alimentarios

Un vistazo a la industria alimentaria moderna.

Por Ana Acevedo

La base de toda sociedad moderna es un sistema de producción de alimentos que garantice, al menos, el suministro mínimo que requiere su población para sobrevivir. Si no hubiera pan sobre la mesa, no cabría la posibilidad de asistir a la universidad, de producir -ni consumir- arte, de dedicar esfuerzos a cualquier otra actividad ajena a la producción de alimentos. Para que la sociedad moderna pueda existir tal como la conocemos hoy, es necesario que esté respaldada por un sistema de producción masiva de alimentos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se propuso poner a la disposición del sistema alimentario la maquinaria que anteriormente producía artefactos bélicos. Fue así como la industria armamentista vivió una “revolución verde” y giró su enfoque hacia industrializar los sistemas agroalimentarios para garantizar más y mejores cosechas -es esta Revolución Verde la responsable del nacimiento de los fertilizantes, pesticidas y herbicidas químicos-. La industrialización del campo implicó, también, la implementación de monocultivos para generar precios más competitivos. Esto tuvo como resultado que, para finales del siglo XX, a nivel mundial, se produjera suficientes alimentos para satisfacer las necesidades nutricionales de todos los habitantes del planeta.  

No obstante, en este guiso llamado Revolución Verde, resultó más caro el caldo que las albóndigas. Calisto Friant, académico y activista en el campo de la gobernanza ecológica y sustentabilidad, resume los efectos negativos de la industrialización del sistema agroalimentario en 5 puntos. Primero, está la volatilidad de los precios de los alimentos como si se tratara de cualquier bien de consumo y no un derecho básico (una necesidad indispensable para vivir). Segundo, la inminente amenaza que es la industria alimentaria para medio ambiente. Tercero, cuando el sistema alimentario se convierte en una industria dentro del contexto de globalización moderna, se convierte también en una competencia entre países; la producción de alimentos es en un motivo secundario pues la prioridad es la producción de bienes monetarios. Cuarto, la industrialización influenciada por la globalización moderna resulta en la promoción de los monopolios. Y, por último, quinto, el fomento de dietas altas en carne y lácteos imponen preferencia a la producción de alimentos para animales que hortalizas para consumo humano.

Calisto afirma que se estima que 30 – 35 % de las emisiones de gases de efecto invernadero se pueden atribuir al sistema agroalimentario. Por otra parte, cuatro empresas controlan entre el 75 % y el 90 % del comercio mundial de cereales y oleaginosas; mientras que seis compañías manejan el 66 % de las ventas de semillas y 76 % de agroquímicos a nivel global. Además, el 75 % de los campos de cultivo a nivel mundial están destinados a la producción de alimento para ganado.

El socio-economista de la alimentación, Nicolas Bricas, suma a estos efectos de la industrialización alimentaria el fenómeno de “distanciamiento social hacia la alimentación”. En general, las sociedades, ignoran de dónde vienen los alimentos qué consumen; viven alejados geográficamente de los sitios de producción agroalimentaria; hay demasiados intermediarios entre los productores primarios y los comercializadores finales. Este alejamiento genera en la población un sentimiento de impotencia para intervenir o modificar lo que parece una imparable industria.

A pesar de este sentir de desesperanza, lo primero para mejorar cualquier situación es conocer el panorama real y actual; generar consciencia social y visibilizar un problema. Lo segundo es proponer ideas para, con pasos pequeños, conquistar metas enormes. Hoy, nos encontramos en un vaivén entre lo primero y lo segundo; y la perspectiva es, definitivamente, esperanzadora. 

 

Bricas, N. en Chaire UNESCO Alimentations du monde. (Noviembre 2019) Le tout local est-il un piège ? (Nicolas Bricas). Recuperado el 02 de marzo de 2020 en https://www.chaireunesco-adm.com/Le-tout-local-est-il-un-piege  

Calisto Friant, M. (2016). Comercio justo, seguridad alimentaria y globalización: construyendo sistemas alimentarios alternativos. Íconos. Revista de Ciencias Sociales, 55, 215–240. https://doi.org/10.17141/iconos.55.2016.1959

FAO (1996). Cumbre mundial sobre la alimentación. Noviembre 1996 Roma Italia. FAO. Recuperado de: http://www.fao.org/3/w2612s/w2612s06.htm

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