04 Feb 2020

El impacto de la cuarta revolución industrial en las cocinas.

El desarrollo de la tecnología y su implicación en los espacios gastronómicos.

Por Zuleyma Cruz Rodríguez

La tecnología avanza a paso silencioso y agigantado. Tanto así que en la actualidad nos parece normal encontrar en tiendas departamentales refrigeradores que se pueden conectar a la red Wi-Fi, para hablar con asistentes artificiales que nos pueden recomendar recetas con lo que se encuentra dentro del refrigerador, al mismo tiempo que hablamos con bocinas para pedirles que reproduzcan cierta música, que programen una alarma o apaguen los focos de las habitaciones.

Fue Klaus Schwab quien mencionó por primera vez el término de Cuarta Revolución Industrial durante el Foro Económico Mundial de 2016, para referirse a una “fusión de tecnologías que difumina las líneas entre las esferas física, digital y biológica […] En comparación con las revoluciones industriales anteriores, la Cuarta, está evolucionando a un ritmo exponencial en lugar de lineal. Además, está afectando a casi todas las industrias en todos los países”. (Schwab Klaus, 2016).  

Klaus menciona que, en esta Cuarta Revolución Industrial, resulta fundamental la posibilidad de que miles de millones de personas se conecten por medio de dispositivos móviles con una potencia de procesamiento, capacidad de almacenamiento y acceso al conocimiento sin precedentes, gracias a lo que entonces puede avanzar la tecnología en campos como la inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología, entre otros (Schwab Klaus, 2016). 

Dado que la alimentación es una de las necesidades más básicas de nuestra existencia, y por tanto se encuentra también ligada con todas las esferas del conocimiento, era inevitable que esta nueva Revolución Industrial alcanzara espacios como las cocinas mismas, justo como ocurrió durante las otras tres revoluciones. Hoy en día productos electrodomésticos como hornos de microondas, refrigeradores o licuadoras nos parecen artefactos comunes, pero en su momento también resultaron ser una novedad con dos principales propósitos: facilitar las tareas y reducir el tiempo que le dedicamos a una misma actividad, ambas intenciones no han dejado de ser. De hecho, han aumentado a tal grado que en 2014 comenzó a desarrollarse un proyecto llamado Moley, dos brazos robóticos que pueden elaborar en casa recetas propuestas por verdaderos chefs mientras uno ve la televisión o cumple con otras tareas, además de cocinar Moley está diseñado para limpiar aquello que ensució.

Una de las grandes preocupaciones en el campo de la robótica, es que estas creaciones puedan reemplazar a los humanos e incrementar los niveles de desempleo, pero tal vez los cocineros consigan tomar el tema con calma, ya que aún se encuentra lejos, la inteligencia artificial, de todas las habilidades que éstos ejercen.

Oleynik, el creador de Moley menciona que “[…] el secreto de los chefs está en su imaginación: si fuéramos capaces de tener exactamente la misma materia prima, con idénticas cantidades, los mismos procesos de cocinado y los movimientos exactos para llevar a cabo las recetas (incluido el emplatado), todos podríamos realizarlos. Y eso es lo que hace Moley, puesto que primero captura los movimientos de los cocineros para reproducirlos después; aunque esa precisión mecánica nunca podrá sustituir […] la creatividad de un verdadero maestro de la cocina” (Oleynik en Ruiz del Árbol Maruxa, 2017).

Aún recuerdo cuando en una ocasión me encontraba en un comisariato colaborando en la decoración de pasteles, y los directivos realizaban pruebas con una máquina que trataba de reemplazar la actividad de cualquiera de los que nos encontrábamos ahí. El rostro de los empleados, que no dejaban de decorar pasteles, era conmovedor y en el ambiente se percibía algo como la invasión de los “otros”. Aquel día pude dormir tranquila porque en ninguna de las pruebas la máquina logró decorar tan bien un pastel como lo hacían los expertos con años de práctica, y además pensé que no importa el crecimiento de la industria, la tecnología o la robótica, siempre terminamos prefiriendo la sazón de nuestras madres o abuelas, siempre preferimos la nostalgia.

Fuentes de consulta:

·         Schwab Klaus. (2016). La Cuarta Revolución Industrial: qué significa, cómo responder. World Economic Forum. Recuperado el 14 de enero de 2020 de < https://www.weforum.org/agenda/2016/01/the-fourth-industrial-revolution-what-it-means-and-how-to-respond/>.  

·         Ruiz del Árbol Maruxa. (2017, 14 de febrero). Moley, el increíble robot de cocina que imita a los mejores chefs. El país. Rescatado el 15 de enero de 2020 de < https://elfuturoesapasionante.elpais.com/increible-robot-cocina-imita-los-mejores-chefs/>.  

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